Antecedentes
El Hospital de Ochagavía es un edificio inconcluso, en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, Santiago de Chile. Este hospital sería el más grande y moderno de Latinoamérica en su época, con 84.000 metros cuadrados construidos. La obra quedó inconclusa a causa del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.[1]
En 1999 la Inmobiliaria Mapocho S.A. compró los terrenos para realizar una reconstrucción, sin embargo, estos trabajos nunca se realizaron, quedando el lugar abandonado hasta el día de hoy.[2]
El Objeto Arquitectónico del Proyecto
Su construcción volumétrica representa 84.000 metros cuadrados, representando uno de los edificios más colosales de la Región Metropolitana y Chile.
Las formas geométricas se configuran como parte del dialogo entre los pisos del edificio y su forma exterior.
Las vigas de construcción son evidentes al espectador, sus pilares se configuran en un transito libre sin ocultamiento.
El cuerpo bello de este edificio se configura en su estructurtalidad, la cual deja a la vista los entre pisos y es visible el transito entre las lozas que lo configuran.
La valorización del material se configura en una observación presente, a razón de que el edificio no se concluyo. Por lo propio todo lo emplazado se encuentra en una evidente honestidad del material. (Hormigón y ladrillo a la vista)
Igualmente existe una marginalidad en el estado construido, dado la no consumación del proyecto. El tiempo de abandono y la no manutención deja entre ver una evidente marginalidad en el edificio.
La Belleza se configura en agrado dado su apariencia de abandono, resulta atractivo imaginar un emplazamiento cultural ligado a las culturas urbanas. Su Armonía se presenta en la amplitud de sus espacios céntricos y la distribución interna de sus estancias y habitaciones donde el material y el diseño se configuran y relacionan para ser leído a través de una experiencia de ascenso y transito de niveles.
El Edificio cumple con las 3 condiciones básicas del Brutalismo. Primero su notoriedad en cuanto a la imagen, sus colores grises y terracotas generar un ambiente que afecta las emociones, nos sitúa en una actitud de desconfianza de abandono sin saber que nos sucederá si ingresamos. Segundo la exhibición de sus estructuras, las vigas y espacios silenciosos, las distancias entre los pisos, generan al interior una connivencia de amplitud, la longitud de sus recorridos y geometría pura nos sitúan en la búsqueda de encontrar lo que viene. Y tercero la valorización de los materiales, el edificio se encuentra en bruto, en desgaste al igual que usurpado y sin concluir; Lo que manifiesta una especie de infradiseño donde el material, la estructura, el abandono y la usurpación dan cuenta de un edificio notable de destacar como una obra natural del Brutalismo.
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[1] www.esacademic.com/dic.nsf/eswiki/583349
[2] http://politicarock.cl/hospital-ochagavia-una-idea-de-obra-bicentenario/





